El Laboratorio de Investigación del Ejército de EE. UU. (ARL) trabaja en la tecnología de impresión 3D de elementos de protección para chalecos antibalas, lo que permitirá crearlos y repararlos de forma rápida.
Según los expertos del laboratorio, esto permitirá a las unidades del ejército depender menos del abastecimiento, ya que en lugar de los elementos dañados podrán crear nuevos in situ. Además, quedará en el pasado la adaptación de los chalecos antibalas al estatura y complexión de cada soldado: bastará con imprimir placas del tamaño y la forma necesarios.
Por ahora, la principal dificultad radica en crear una cerámica con la resistencia suficiente, ya que la impresión 3D tiene sus particularidades. Lionel Vargas-González, uno de los empleados del ARL, afirma que la solución podría ser crear muchas capas delgadas de distinta densidad, de forma similar al crecimiento de las conchas de los moluscos.
Idealmente, se pretende obtener placas que prácticamente no difieran de las tradicionales.
